El amor de mi hijo/a fue robado por una tablet, 6 estrategias para divorciarlos

“Antes solía conversar conmigo, jugábamos juntos, salíamos a pasear, nos divertíamos y hacíamos muchas bobadas. Recuerdo cuando me veía al llegar del trabajo y me esperaba con sus bracitos abiertos, todo cariñoso para recibirme y de inmediato me empezaba a contar cómo fue su día, lo que le gustó y no.

Extraño esos días, siento que he perdido a mi hijo para siempre.

¿En qué momento se me ocurrió comprarle una Tablet?

¿Cuándo pensé que ese regalo en navidad sería positivo para él?

Ni siquiera tiene sensibilidad ante los problemas de su entorno, hasta le da igual cuidar del perrito, ni comida le pone!!!

Me arrepiento de haberla comprado, siempre está pegado a ella, apenas me mira y dice hola mamá, cuando le hablo no me escucha, tengo que estar pendiente de sus tareas escolares, de hecho, me doy cuenta que ya ni juega con sus amigos, al menos, no de manera presencial, me dice que tiene amigos en red, o sea, amigos VIRTUALES; y yo me pregunto: ¿Quiénes serán?

Observo que cuando la Tablet no le funciona o se friza es como si viera el infierno, se enoja de tal forma que me asusta, se pone hasta nervioso, tembloroso, tira cosas, llora, corre por toda la casa desesperado; discute conmigo, no hay forma de distraerlo al menos que la Tablet vuelva a funcionar; es como si estuviera…… ¿¡!!!ADICTOOOO?!!!”

Muchos padres muestran inquietudes y preocupaciones que actualmente, entre tantas, están afectando nuestra vida moderna: “mi hij@ solo quiere jugar con el Ipad, PSP, DS, computadora, celular y no quiere estudiar, se le olvida comer, no duerme, incluso hasta bañarse es un pesar para él/ella”.

Esta situación muchas veces hace que el niñ@ o el adolescente evada poco a poco sus responsabilidades y vaya descuidando su persona, amigos, asignaciones y hasta que afecte su rendimiento académico.

Si considera que su hij@ últimamente no hace otra cosa que estar pegado a un dispositivo electrónico, aquí 6 estrategias para ayudarles a enfocarse en actividades más productivas:

  1. Utilice el método del trueque; “dando, dando, pajarito volando”; en donde el niño se sienta comprometido a utilizar el juego en un período de tiempo determinado acordado por los padres a cambio de cumplir con sus responsabilidades.
  2. Motive al niñ@ a hacer deportes o alguna actividad recreativa o extracurricular, que disfrute, con el fin de desviar su atención en dicho dispositivo.
  3. Si desea que su hij@ no cree un apego emocional al juego, considere y reflexione antes de comprarlo y pregúntese: ¿Realmente le haría bien comprarle a mi hij@, este artículo? “Prevenir es mejor que lamentar”.
  4. Establezca horarios para usar el juego y sea firme en el momento de finalizar, si cedemos al dejarlo “un ratito más”, es posible que perdamos el control y autoridad y se manipularán los límites.
  5. Motive a su hij@ a la socialización, si están en casa, estos videojuegos pueden ser buenas herramientas de entretenimiento familiar, donde todos puedan jugar y compartir juntos, hay que tener cuidado si se utiliza como medio de escape ante situaciones o conflictos emocionales y familiares que puedan estar afectándole.
  6. En estos tiempos tecnológicos, muchos padres están adoptando la medida de no proporcionar a sus hijos dispositivos electrónicos hasta una edad determinada, prefieren primero enseñar buenos hábitos de sensibilización al entorno y las personas, disfrute por la naturaleza, aprovechar el presente con lo que les rodea, estar conforme y feliz con lo que se posee, para que así, cuando le llegue el momento de poseer celulares, tablets u otros objetos electrónicos, lo consideren como soporte y apoyo para su día a día y no como instrumentos imprescindibles para vivir, pues, si en algún determinado momento llegan a fallar, aún así sabrán buscar soluciones prácticas a sus situaciones.

Si le atrae esta última medida, puede intentarlo y comprobar si le funciona.

Si como padres, observan que se les escapa de las manos y necesitan más ayuda para tener esta situación bajo control, no dude en acudir a un especialista, quien evaluará y orientará con más cercanía esta situación.

Y recuerden que, antetodo, los niñ@s y adolescentes aprenden con el ejemplo, el amor con conocimiento y que educamos para que ellos valoren lo que se ganan, no para que exijan lo que no merecen.