Capitulo 4

El síndrome de burnout o síndrome de quemarse por el trabajo

Por: Fernando Mansilla Izquierdo

4.10 Evaluación del síndrome de burnout

Se podría incluir el síndrome de burnout como trastorno adaptativo, según el manual DSM-IV-R, ya que la característica fundamental del trastorno adaptativo es el desarrollo de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresor psicosocial identificable. Otro criterio diagnóstico es que los síntomas deben presentarse durante los tres meses siguientes al inicio del estresor. La expresión clínica de la reacción consiste en un acusado malestar, superior al esperable dada la naturaleza del estresor, o en un deterioro significativo de la actividad social, profesional o académica.

Otra opción diagnóstica es considerar el síndrome de burnout como un problema laboral e incluirlo en el Eje I de la CIE-10 que agrupa los trastornos clínicos y otros problemas que pueden ser objeto de atención médica. Esta categoría puede usarse cuando el objeto de atención clínica es un problema laboral que no se debe a un trastorno mental o que, si se debe a un trastorno mental, es lo bastante grave como para merecer una atención clínica independiente. En esta categoría se incluyen problemas como la insatisfacción laboral y la incertidumbre sobre la elección profesional. Sin embargo, el síndrome de burnout como patología presenta un cuadro clínico mucho más grave e incapacitante para el individuo y para el ejercicio de la actividad laboral que estos problemas.

Debido a que estas posibilidades de diagnóstico no terminan de recoger las características del burnout en toda su amplitud, no es desacertado recomendar su inclusión tanto en el manual diagnóstico DSM-IV como en la CIE-10 como una patología con entidad propia.
Existen diversos instrumentos para evaluar el síndrome de burnout como el Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach y Jackson (Anexo 12), el Burnout Measure (BM) de Pines y Aronson (Anexo 13), el Cuestionario Breve de Burnout (CBB) de Moreno-Jiménez, Bustos, Matallana y Miralles (Anexo 14), el cuestionario Staff Burnout Scale for Health Professionals (SBS-HP) de Jones (Anexo 15) y la Escala de Efectos Psíquicos de Burnout de García Izquierdo y Velandrino (Anexo 16).

De todas formas hay que tener en cuenta, que a pesar de que el MBI ha demostrado ser un instrumento válido y fiable, y con una gran aceptación internacional presenta algunas debilidades psicométricas que obligan a utilizarlo con precaución, y siempre acompañado de entrevistas semiestructuradas al trabajador, a los compañeros, a los subordinados y a los superiores, con técnicas exploratorias, de escucha activa, que permita la clarificación, la racionalización, la reformulación y la confrontación.
Además es conveniente realizar:

  • La anamnesis sociolaboral y datos de filiación (sexo, edad, antigüedad en la empresa y empresas anteriores).
  • El análisis de las condiciones psicosociales del puesto de trabajo.
  • La descripción cronológica de los hechos relevantes para la situación actual.
  • Los recursos personales de afrontamiento.
  • La valoración de las consecuencias para el trabajador: personales, laborales, familiares y sociales.