REALIDAD SOCIAL, ALIENACIÓN Y PSICOPATOLOGÍAS. EL PAPEL DE LA CONCIENCIA EN LA LOGOTERAPIA

CAPÍTULO III: 2. La Explotación del Trabajo Asalariado como Posible Causal de la Carencia de Sentido de Vida en México

Por: Dr. Víctor H. Palacio Muñoz
Profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, México

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2. La Explotación del Trabajo Asalariado como Posible Causal de la Carencia de Sentido de Vida en México

La explotación asalariada

Elemento determinante, sin lugar a dudas, del crecimiento económico es la tasa de explotación a la que son sometidos los trabajadores.  Ésta se define de la siguiente forma:


donde: E’= Tasa de explotación; EBO = Excedente bruto de operación;
RA = Remuneración a los asalariados.


Lo que llamamos tasa de explotación se acerca a la noción de tasa de plusvalía y pone sobre la mesa el nivel real de explotación de los trabajadores (Marx, 1973). El coeficiente E’ es un indicador muy aproximado a la tasa de plusvalía, la cual, en su movimiento, nos ayuda a determinar el comportamiento de la tasa de ganancia o beneficio, a entender los ritmos de acumulación y crecimiento y fundamenta los patrones de distribución del ingreso (Valenzuela, 1999). El cuadro evidencia la dinámica de la explotación en el periodo de estudio.
 

Cuadro 4. Cálculo de la Tasa de Explotación de la Industria Manufacturera: 1960-2002 (Millones de Pesos de 1980)

AÑO

EBO (1)

RA (2)

Tasa de explotación en porcentaje (3) = (1/2)

1960

171,266

83,574

204.88

1981

559,831

314,045

178.26

1982

522,661

294,415

187.71

2002

815,175

382,737

212.98

Fuente: elaboración en base a Salinas (1994); Rojas (1981); Fox (2004) y Labra (2004), SCNM (2004).

La tasa de explotación a la que es sometida la mano de obra directa es muy clara: por cada peso invertido en mano de obra en 1960, se generaron $2.05 de excedentes, $1.78 en 1981, $1.88 en 1982, dándose un repunte para llegar a $2.13 en 2002. O sea, la tasa de explotación hace crisis al final del modelo keynesiano-cepalino, obteniendo una disminución global del 13.0%. He aquí la base material, esencial, por la que se tiene que optar por el cambio de modelo económico. De esta manera, entre 1982 y 2002 la tasa de plusvalía o explotación se incrementa en 13.5%. Si bien es cierto que en los últimos años de neoliberalismo se recompone la situación para la burguesía de este país, también es verdad que la situación se torna más compleja y que el crecimiento es modesto, por lo que es evidente un agotamiento de dicho modelo. Los excedentes, o para decirlo con más propiedad, la masa de ganancia, creció 226.9% en forma global en el primer periodo y 47.5% en el segundo. Para tener una idea más clara cabe señalar que la tasa de explotación de toda la economía (sectores productivos e improductivos) era de 179% en 1990, 189% en 1995 y 171% en 1999 (cálculos propios en base a INEGI, 2000). O sea, esta tasa ha aumentado en los últimos años. Al generar plusvalor, se está también creando elementos de enajenación o alienación en los trabajadores porque dejan de ser dueños de aquello que han producido.

La pobreza y distribución del ingreso

Uno de los aspectos más acuciantes que se ciñen sobre nuestro país, es el de la pobreza. En la Encuesta de 1963, se sabía que el 77% de la población era pobre; en 1981, y como resultado de las políticas keynesianas, logró bajar la pobreza al 48.5% de la población; finalmente, en el 2000, vuelve a llegar al 76.9% (Calva, en base a Boltvinik, 2004).
En nuestras sociedades, la desigualdad es un mal endémico. En 1958, el 14.6% de la población concentraba 40% del ingreso para pasar a que 12.8% de la población concentrara el 40% del ingreso en 1983 y 20% se llevó el 52.0% del ingreso en el 2002. En contraste, los sectores más pobres del país detentaban el ingreso de la siguiente manera: 52.9% de la población captaba 20% del ingreso en 1958; 50.6% se quedaba con el 20% en 1983 y 50.0% de la población se agenciaba el 19.4% del ingreso en 2002 (EHM, 1999;   Fox, 2003). Es evidente el proceso de concentración del ingreso en unos cuantos y el empobrecimiento de las mayorías.

Poder adquisitivo real de los ingresos

Entre 1960 y 1981, el salario mínimo general real tuvo una TMCA de 3.7%; en tanto que en el periodo neoliberal, 1982-2002, el crecimiento anual fue de -5.3% (Labra, 2004). Esto nos indica que la capacidad adquisitiva de los trabajadores fue mayor en el primer periodo que en el segundo.
PIB per-cápita y desarrollo
El PIB per-cápita por sí sólo no sirve. Para que brinde luz debe relacionarse con elementos que tienen que ver con el bienestar y la satisfacción de las necesidades sociales de la población. De esta manera, nos acercamos a comprender con más claridad cuál es el nivel de vida real que tienen las personas.

En el siguiente cuadro se observan algunos indicadores significativos que cubren necesidades básicas y su relación con el PIB per-cápita.

Cuadro 5. Algunas de las Necesidades Básicas de la Población en México

Año

EV

TMI

Médicos

Escolarización

Educación
Superior

Unidades
médicas

Población
Asegurada (%)

1960

57.4

74.2

7,899 (2)

93,8

0.47

870

11.5

1982

64.9 (1)

38.8 (1)

58,971

79.4

4.1

10,166

46.0

2002

74.6

17.9

118,452

84.9

7.9

19,370

55.4

 Fuente: EHM, Fox, 2004. EV = años de esperanza de vida al nacer. TMI = Tasa de mortalidad de menores de 5 años (por mil nacidos vivos). Médicos = Número de médicos en total en todo el país. Escolarización = tasa de la matrícula combinada en escuelas primarias y secundarias. Educación superior = porcentaje de la población en edad de estudiar en este nivel. (1) Dato de 1980. (2) Dato de 1965.

Condiciones de la vivienda

Un indicador para observar el desarrollo y el bienestar de la población es la situación de las viviendas.

Cuadro 6. Condiciones de la Vivienda en México

Año

Sin agua entubada

Sin drenaje

Sin electricidad

Sin baño

1960

76.5

71.1

41.1 (1)

79.1

1980

44.4

48.9

25.1

60.6

2002

15.7

25.0

5.0

14.1

Fuente: EHM, 1999; Nafinsa, 1974. (1) Se refiere a 1970.

Como podemos percatarnos, el mejoramiento de las condiciones de vivienda de la gente ha sido mayor sobre todo en la época neoliberal. Pero también creció, como ya vimos, el grado de explotación y la concentración del ingreso y, por tanto, las diferencias sociales. Además, se puede tener una explicación en términos estrictamente políticos para evitar que la población piense en luchar por reivindicaciones que mejoren sus condiciones de vida, en este caso, la vivienda. No olvidar que durante la década de los setenta y una parte de los ochenta, marcadamente después de los sismos del 85, la situación política al respecto fue bastante problemática para las autoridades en turno.