Doble jornada de trabajo femenina y efectos negativos de tipo psicologico

 

Autores: Rodríguez Cervantes Martha; Frias Arroyo, Irma Beatriz; Barroso Villegas, Rodolfo; Ramírez páez José Antonio

Universidad Nacional Autónoma de México. Campus Iztacala. Unidad de Investigación


El área de Salud Ocupacional femenina ha sido poco e insuficientemente estudiada, los resultados al respecto hacen referencia principalmente a problemas de salud reproductiva, partiendo de un esquema de daños directos, además diversas autoras señalan que existe un vacío en la investigación de salud mental en esta población. En el campo de Salud Ocupacional este rubro se ha abordado bajo la categoría de Efectos Negativos de tipo Psicológico; estos son efectos no deseados que se manifiestan en los diferentes estados funcionales del hombre.

Los antecedentes antes mencionados nos llevaron a la necesidad de abordar la relación Mujer, Salud y Trabajo desde una perspectiva de género. El estudio tuvo como objetivo: diagnosticar y evaluar la presencia de Efectos negativos de tipo Psicológico en Mujeres con Doble jornada de trabajo. Se llevo a cabo con una muestra de 25 trabajadoras de los restaurantes Toks, los instrumentos utilizados fueron: Análisis Psicológico del Trabajo (APT), que clasifica exigencias psíquicas y emocionales del puesto; Belastung, Monitonie y Saturatión (BMS II), que diagnostica diferencialmente efectos negativos; Escala Sintomática de Estrés (ESE), que explora sus manifestaciones psicosomáticas; Escala de Patrones Subjetivos de Fatiga (PSF) y Cuestionario de Trabajo Doméstico (CTD) que evalúa esta carga en las trabajadoras. El APT detectó efectos negativos; BMS II, PSF y ESE no registran afectaciones; el índice de TD, incrementó proporcionalmente a las variables: número y edad de los hijos, cuenta o no con pareja y años de servicio. Se concluye que no hubo efectos negativos y que la sensibilidad y validez de los instrumentos no es adecuada pues no están diseñados para estudios con trabajadoras mexicanas, se recomienda analizarlos y adaptarlos, así como la necesidad de incorporar un enfoque sistémico de análisis del trabajo,

INTRODUCCION

La mujer en los últimos 25 años ha aumentado su participación en el campo laboral, la OMS indica que la población trabajadora está compuesta por mujeres en un 30 o 60%. Su participación es principalmente en la rama de los servicios (sector terciario) y son minoría en los puestos de jerarquía (INEGI, 1992).

El incremento de la participación femenina en el trabajo remunerado podría deberse a la crisis del modelo económico, al crecimiento de hogares encabezados por mujeres, a la elevada migración de las mujeres del campo a la ciudad, a la urbanización creciente, a la expansión y diversificación del sector de servicios, a la amplia reestructuración de la planta industrial, a la reducción de la fecundidad, al incremento en los niveles educativos, a los cambios y modificaciones en la vida cotidiana y familiar entre otras.

El trabajo femenino se caracteriza por la segregación ocupacional, por la división del trabajo por género, no existe un incremento significativo en prestaciones, los salarios en promedio son menores a los que se perciben los varones – aún en puestos de igual jerarquía -, alta frecuencia de informalidad en el empleo y condicionamiento por los tiempos del ciclo reproductivo, desvalorización social de la fuerza de trabajo femenina, aplicación contradictoria de la ley, imposición de consideraciones patriarcales, obstáculos sociales para escalar puestos, subocupación frecuente y doble jornada de trabajo (Texeira, 1989; Garduño, 1994).

Así se ve que las mujeres son un grupo postergado y vulnerable en condiciones de discriminación y subordinación, lo cual influye de manera determinante en su proceso salud-enfermedad. De esta manera, están justificados los estudios de la mujer, los cuales han significado una revolución epistemológica en los paradigmas de la ciencia, demostrando que es indispensable incorporar nuevos conceptos, categorías y enfoques para el análisis de la salud femenina que contribuyan a influir en la sociedad.

Es indispensable incluir la perspectiva de género, ya que éste permite visualizar con mayor precisión las diferentes condiciones de vida entre hombres y mujeres, así como las condiciones y la asignación de la mujer al campo laboral y con ello comprender como viven, enferman, se accidentan y mueren las mujeres.

El área de salud ocupacional femenina ha sido poco e insuficientemente estudiada, los estudios realizados hacen referencia a problemas de salud reproductiva. (Garduño, 1994). En México, Ravelo (1995) realizó una evaluación de la investigación en salud Ocupacional Femenina donde señala que la investigación social en nuestro país, no ha profundizado todavía en la discusión teórica sobre la salud de la mujer en el trabajo. Así mismo, diversos autores consideran como prioridades a investigar aspectos tales como: estudiar la salud en el trabajo tomando en cuenta los nuevos proceso tecnológicos y la modernización industrial; la salud mental relacionada a procesos de trabajo; el ámbito doméstico; las relaciones familiares y la vida cotidiana. (Burín, 1992; Ravelo, 1995; Garduño y Márquez, 1993).

Recientemente, se han encontrado estrechas relaciones entre las alteraciones psíquicas y ciertas condiciones de trabajo; los hallazgos aunque pocos, son de gran importancia, ya que manifiestan la relación entre "cargas laborales" y los "psicotrastornos" (Tovalin, 1996; Almanza, 1996; Dennerstein, 1994; Romito, 1994).

La relación entre psicotrastornos y el proceso de trabajo se manifiesta en síntomas tales como: irritabilidad, agresividad, alteraciones del sueño y enfermedades psicosomáticas asociadas a condiciones como ruido, supervisión estricta, rotación de turnos, escaso control ocupacional, por citar algunos.

Algunas investigaciones indican que la mujer trabajadora se ve afectada por problemas de salud mental, y que su vulnerabilidad está relacionada a su estado civil, número de hijos y edad de los mismos, sobrecarga de responsabilidades, roles tradicionales, la doble jornada, la falta de soporte de redes de apoyo y la inclusión o no en grupos ( Dennerstein, 1994; Doyal, 1994; Romito, 1994).

En el campo de Salud Ocupacional, el estudio de la salud mental se ha abordado bajo la categoría de Efectos Negativos de Tipo Psicológico; éstos son efectos no deseados que se manifiestan durante y después del trabajo. Los efectos más estudiados son: el estrés, la fatiga, la monotonía, el hastío psíquico y el burnout. Existe una gran confusión respecto a los mismos debido a que no existe una definición única ni un criterio diferencial. Al respecto Almirall (1995) señala que aunque difícil se debe luchar para lograr diferentes medidas tanto en la organización del trabajo como en la selección y calificación de los trabajadores.

Los antecedentes mencionados resaltan la necesidad de abordar la relación Mujer, Salud y Trabajo tomando en cuenta su trabajo asalariado y doméstico, así como la implicación de los Efectos Negativos de Tipo Psicológico desde una perspectiva de género. Lo cual conduce a preguntarse¿ Existen efectos negativos de tipo psicológico en las trabajadoras de los restaurantes que tienen doble jornada de trabajo?

OBJETIVOS

El presente estudio tuvo como propósito evaluar y diagnosticar la presencia de efectos negativos de tipo psicológico en meseras de los restaurantes Toks con doble jornada de trabajo.

HIPOTESIS

Derivada de este objetivo, se estableció la hipótesis de que si existen efectos negativos de tipo psicológico en las trabajadoras de los restaurantes Toks con doble jornada de trabajo

METODO

SUJETOS

Se selecciono una muestra de 25 meseras de los restaurantes Toks de Villa latina y Basílica, con una edad promedio de 25 a 35 años, con un nivel de escolaridad de primaria y con doble jornada de trabajo.

Los establecimientos se establecieron en base a los siguientes características: alto nivel de ventas, poco o mucho personal, alto índice de incapacidades, baja calificación y alto índice de rotación.

INSTRUMENTOS

Se utilizaron los siguientes instrumentos: batería automatizada de Análisis Psicológico del Trabajo (APT) (Instituto de Medicina del Trabajo de Cuba, 1990); evalúa, diagnostica y pronostica los efectos negativos del trabajo en diversos puestos, empresas e incluso los diferentes sectores de la economía, en relación con la incidencia del trabajo en la salud y el desarrollo de la personalidad, contribuye al control de estos efectos negativos, así como su vigilancia

Batería Belastung, Monitonie y Saturation BMS II (Richter y Plath, 1984); contribuye al diagnóstico diferencial de los efectos negativos del trabajo: fatiga, estrés, monotonía y hastío psíquico.

Cuestionario de Escala Sintomática de Estrés (ESE) ( Sepo Aro, 1980); explora manifestaciones psicosomáticas atribuidas al estrés.

Cuestionario de Patrones Subjetivos de Fatiga (PSF) (Yoshitake, 1978); explora el grado de fatiga que puede expresar un trabajador traducido en síntomas al terminar la jornada laboral.

Cuestionario de Trabajo Doméstico (TD) (Garduño, 1989).explora la carga de trabajo doméstico traducido en un índice de
 

PROCEDIMIENTO

El estudio se llevó a cabo en dos fases, en la primera fase se inicio con la aplicación del APT en el restaurante de Basílica, dicha aplicación constó de dos etapas, en primera se aplicó el Análisis Cualitativo y una vez evaluadas las respuestas del AC el programa nos indicó la necesidad de continuar con la segunda etapa de la batería: el Análisis Orientado, por lo que se observó el puesto de trabajo, sin considerar la opinión de las trabajadoras; una vez aplicado el APT en su totalidad y toda vez que nos indicó la presencia de Efectos Negativos de tipo Psicológico en el puesto de trabajo, se llevó a cabo la segunda fase de la investigación, la cual se aplicó el cuestionario BMS II, la primera parte del cuestionario se contestó media hora después de iniciada la jornada de trabajo y la segunda parte media hora antes de terminar la jornada .

En esta fase también se aplicaron los instrumento: Escala Sintomática de Estrés y la Prueba de Patrones Subjetivos de Fatiga(PSF).El cuestionario de Trabajo Doméstico se contestó al mismo tiempo que la primera parte del BMS II. Este mismo procedimiento se llevó a cabo en el restaurante de Villa Latina.

RESULTADOS

Resultados del Análisis Psicológico del Trabajo (APT)

Los resultados del APT se muestran por separado, se presentan primero los resultados del AC y posteriormente los del AO.

De esta forma los resultados obtenidos en el AC en los puestos de trabajo de Basílica y Villa Latina indicaron:

  • Características de la actividad que propician cargas psíquicas eventuales. Se recomienda la realización del Análisis Orientado.
  • Exigencias excepcionales con respecto a la fidelidad del trabajo. Se recomienda la realización del Análisis Orientado.
  • Exigencias temporales con respecto a los cambios de costumbres y de trabajo. Se informo a los interesados con fines de control y vigilancia.

Los resultados obtenidos en el Análisis Orientado son los siguientes:

  • Actividades en las que se aprecian afectaciones psíquicas con efectos indeseados para la salud. Se debe realizar el análisis diferencial de los efectos negativos, y la conformación de las condiciones del puesto de trabajo.
 

Resultados del BMS II

Los resultados no indicaron la presencia de efectos negativos en este puesto de trabajo a nivel grupal, sin embargo se pudo detectar un efecto en por lo menos seis trabajadoras, por lo cual se realizó un análisis posterior, de dos de los efectos (fatiga y estrés)

Sin embargo, los cuestionarios, Escala Sintomática de Estrés y Patrones Subjetivos de Fatiga, fueron contestados negativamente por todas las entrevistadas, no proporcionando ningún dato que demuestre la presencia de estos dos efectos.

Resultados del cuestionario de Trabajo Doméstico

Una vez calificado el cuestionario de trabajo doméstico se observó que la carga de trabajo expresada en un índice, incremento proporcionalmente con respecto a las trabajadoras que tenían más edad (31 y más), que generalmente contaban con pareja, con una experiencia laboral promedio de 16.5 años, tenían más de un hijo y que además la mayoría de ellas contaba con un hijo adolescente; por otra parte la carga era menor en trabajadoras donde estas variables se representaban en menor grado.

DISCUSION Y CONCLUSIONES

El propósito general de este trabajo tuvo dos líneas: una de análisis teórico; y otra empírica o de campo.

En cuanto al análisis teórico se rescataron múltiples aspectos importantes para discutir y concluir, a continuación se mostraran algunas consideraciones respecto a las condiciones de trabajo de la mujer en general.

La creciente incorporación de las mujeres al mercado de trabajo remunerado en las últimas décadas, la cual ha llegado a 35% del total del PEA en México (Inegi, 1992), y se observa que fundamentalmente esta inserción es en el llamado sector terciario o de servicios, lo cual corrobora que no se ha modificado lo que tradicionalmente ha sido la principal fuente de empleo femenina.

Así también, se observó que a las mujeres se les sigue asignando trabajos de menor jerarquía, y dichas actividades en su mayoría son una extensión del trabajo doméstico, como es el caso de la muestra estudiada en este trabajo.

También, se ratificó que a esta incorporación le acompaña una marcada segregación laboral, en la que los varones ocupan generalmente actividades mejor remuneradas con respecto a las mujeres, lo cual coloca a estas en una situación de desventaja y desigualdad social.

Así mismo, se observa que la desigualdad a la cual se enfrenta la mujer para ubicarse laboralmente, no es resultado de los rasgos inherentes a su naturaleza biológica, sino a la síntesis de atributos sociales bajo los cuales se evalúan las actividades, aptitudes y comportamientos que definan al puesto, los requerimientos para acceder a él, los criterios de promoción y las prestaciones a que las mujeres tienen derecho.

Por otra parte y dado el uso de categorías, tales como trabajo y género en este estudio, con una visión no tradicionalista permitió analizar el trabajo femenino desde una perspectiva más enriquecedora.

La categoría trabajo, ya no puede ser vista sólo como un acto de producir valores de uso y de cambio; también se ve como el acto de reproducir al ser humano, por lo que considere dos tipos de trabajo femenino: el de la esfera pública (productivo) y el de la esfera privada (reproductivo).

Por tanto, considero que cuando se busquen los determinantes del proceso salud-enfermedad femenina, se debe tomar en cuenta su triple inserción al proceso de trabajo:

  1. producción
  2. reproducción social
  3. reproducción biológica

Lo cual implica estudiar tanto las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres así como, explorar sus asociaciones y su influencia.

Por esto para comprender los problemas de salud laboral femenina, primero habría que reconocer el trabajo como uno de los ejes que estructura la vida social y particular, detallando además en que consisten los trabajos femeninos, sólo así se podrá entender que tanto el trabajo remunerado como el doméstico determinan el perfil patológico femenino.

Al respecto se ha observado que los problemas de salud derivados del trabajo reproductivo son los más diagnosticados en los centros de salud, en tanto que los problemas de salud laboral femeninos son ignorados, lo cual se debe a que las actividades productivas femeninas son invisibles, el trabajo doméstico porque no se ha reconocido como trabajo y el remunerado porque se ve como complementario al gasto familiar.

En cuanto al trabajo doméstico y sus características fundamentales en esta determinación: la continuidad, ya que la necesidad de la vida cotidiana se extiende día y noche, durante todos los días de la semana; la heterogeneidad derivada de la existencia de diversas tareas, que se pueden clasificar en cuatro tipos: ejecución, gestión, reproducción, y las afectivas y de socialización; por último su complejidad, que resulta de la necesidad de desarrollar lo mismo cualidades físicas, que conocimientos y habilidades complicadas, pero sobre todo la necesidad de realizar muchas tareas al mismo tiempo.

Además, se observa que en su gran mayoría, las mujeres siguen siendo las que realizan el trabajo doméstico, lo cual demuestra que a pesar de que ellas se han insertado al trabajo asalariado, la distribución de las labores domésticas no ha sufrido cambios equivalentes dentro del hogar.

Las anteriores reflexiones acerca del trabajo doméstico, muestran la necesidad de crear nuevos instrumentos, técnicas e indicadores para evaluar el esfuerzo y desgaste que sufren las mujeres dedicadas a este trabajo, ya que por si solo genera una importante carga física y psíquica para las mismas, la cual repercute en su proceso salud-enfermedad.

Por lo anterior es necesario que en poblaciones femeninas se estudie con más amplitud y profundidad la relación existente entre salud-enfermedad y doble jornada de trabajo, debido a que las mujeres que realizan trabajo doméstico y asalariado presentan un perfil patológico diferente al de las que solo son amas de casa, ya que sus dos o tres jornadas, se entrelazan entre sí, traduciéndose en una importante carga de trabajo, repercutiendo en su salud física y mental.

Comparto con otr@s investigador@s la necesidad de utilizar indicadores no tradicionales como: Estado civil, número de hijos, sobrecarga de responsabilidades, contar o no con redes de apoyo, doble jornada, falta de valoración del trabajo doméstico y nula remuneración económica, violencia doméstica y acoso sexual, puede ayudar o perjudicar la salud mental femenina; que den cuenta de los efectos benéficos y destructores de las cargas de trabajo que actúan simultáneamente propiciando daños en la salud en las trabajadoras. Así, también es necesario definir indicadores incluso de efectos tempranos que nos permitan discernir los efectos positivos o negativos del trabajo.

Para lo cual consideró la conveniencia de utilizar técnicas cualitativas, una mayor participación de las trabajadoras, recuperando sus vivencias como ayuda en el estudio de estas relaciones.

Por otro lado y con respecto a la categoría de género, esta se utilizó para poder entender la desigualdad padecida por las mujeres en todos los ámbitos de su vida y poder incidir en cambios que modifiquen su perfil de salud-enfermedad, dicha categoría también nos permite explicar las diferencias de cómo somos socializados hombres y mujeres y los roles que la cultura ha legitimado; las variaciones entre lo considerado femenino y lo masculino, constata que a excepción de lo relativo a la maternidad, se trata de construcciones culturales ya que, no es lo mismo el sexo biológico que la identidad asignada o adquirida; si en diferentes culturas cambia lo que se considera femenino y masculino obviamente dicha asignación es una construcción social, una interpretación social de lo biológico (Lamas, 1986).

Ahora y en relación con la salud mental, existen evidencias de que en algunos casos el trabajo asalariado puede ejercer un factor protector frente algunos de los factores tensionantes de la rutina diaria. En tanto que en otros influye en la aparición de patologías mentales como depresión, ansiedad, fatiga crónica y angustia entre otras. De esta manera se observa que algunas mujeres asalariadas presentan sentimientos de culpa, por no poder cumplir bien con su papel de madres, amas de casa y trabajadoras remuneradas, propiciando la aparición de efectos negativos de tipo psicológico.

Sin embargo, el aporte de la investigación psicológica al conocimiento de la realidad en materia de salud mental es insuficiente y muestra escasas propuestas que apunte a la prevención de la salud mental en el trabajo femenino. La Psicología puede contribuir con nuevos elementos de análisis no sólo en el ámbito de la patología, sino contribuir a la prevención de la salud física y mental de l@s trabajador@s.

En cuanto a los efectos negativos de tipo psicológico, se ha demostrado a través de diversas investigaciones que a medida que avanza la tecnología se han incrementado las profesiones y puestos de trabajo con altas exigencias psíquicas, así como la responsabilidad social del trabajador, además de las exigencias de precisión, firmeza y ajuste motor, por lo cual es fundamental saber y determinar el momento en que dichas exigencias que corresponden al carácter nuevo del trabajo exceden un valor y/o duración lo que da como resultado alteraciones en la capacidad de rendimiento del trabajad@r, presentándose consecuencias negativas para la salud, traduciéndose en efectos negativos.

El origen de las enfermedades de trabajo son los efectos negativos, aunque en la mayor parte de los casos, estos afectan al trabajad@r sin traspasar el umbral de la enfermedad, por lo tanto, si se quiere conocer su proceso salud-enfermedad hay que darle la importancia que dichos efectos merecen.

Aunque se ha demostrado que el estudio de los efectos negativos de tipo psicológico requieren de acciones inmediatas de los profesionales de salud ocupacional, en nuestro país apenas se están dando a conocer los elementos más importantes.

Mediante este trabajo pude dar a conocer las características de los efectos negativos, además del criterio diferencial para la clasificación de cada uno de ellos y de esta manera poder diagnosticarlos y evaluarlos, lo cual sentara la base para realizar programas de intervención en este tipo de población.

Con respecto al estudio diferencial de los efectos negativos de tipo psicológico, se observa que este es incipiente, además de que los pocos estudios realizados son con población general y no se ha particularizado en el caso de las mujeres trabajadoras y mucho menos en el caso de las amas de casa, por lo que es necesario considerar la perspectiva de género. Por lo tanto los instrumentos empleados para dicha evaluación demuestran no ser sensibles a las particularidades de la población femenina.

Como colofón de esta sesión de reflexiones teóricas considero que es importante reforzar la investigación interdisciplinaria e incorporar los principios, técnicas y procedimientos de las diferentes disciplinas de la salud y el trabajo.

La transmisión del conocimiento a las personas involucradas en la salud ocupacional es fundamental para encontrar soluciones en forma conjunta, ya que una mayor aproximación entre investigadores y trabajadoras, nos ayudará a transitar en la búsqueda común de la realidad de los problemas de salud, de sus mediaciones y determinantes.

En suma es necesario el desarrollo metodológico-técnico de procedimientos de análisis del puesto de trabajo y de la evaluación de los efectos negativos de tipo psicológico que permitan reorientar las acciones y los servicios de promoción y prevención de la salud en mujeres.

En lo que respecta al análisis del trabajo de campo, quisiera iniciar esta sección explicando las posibles causas que derivaron en los resultados anteriormente mencionados y finalizar señalando los aportes que ha dado este estudio.

A pesar de que la literatura indica que las profesiones que se dedican a dar servicios que implican la interacción con otras personas, presentan índices de estrés, fatiga y burnout, dicha aseveración no pudo ser comprobada en este estudio, lo cual se pudo deber a ciertas limitaciones.

La primera y la más importante se debe a los instrumentos específicamente a la forma directa y personal en que las preguntas están formuladas, lo que ocasiono en las trabajadoras una sensación de inseguridad con respecto a la perdida de su trabajo.

Ejemplos de estas preguntas son los siguientes:

En el caso del cuestionario PSF:

¿Siente dificultad para pensar?

¿Esta cansado de hablar?

¿Se le agoto la paciencia?

¿Se olvida fácilmente de las cosas?

Para el caso del BMS II:

¿Actualmente me tiene harto el trabajo?

¿Actualmente no reacciono con rapidez?

¿Continuo trabajando pero sin interés?

¿El trabajo es muy agotador?

¿Me siento muy tenso durante el trabajo?

En la Escala Sintomática de Estrés:

¿Siente?

Fatiga o debilidad

Nerviosismo o ansiedad

Falta de energía o depresión

Irritabilidad o enfurecimiento

Contestar este tipo de preguntas en una población como la nuestra, y en estos momentos en donde se prioriza al capital en lugar del trabajad@r y donde los niveles de desempleo son muy altos, especialmente para las mujeres, resulta riesgoso para la conservación del empleo de las trabajadoras.

Debido a que en este tipo de trabajos (servicios) es necesario contar con determinadas características, tales como: una buena memoria, paciencia, buen humor, energía y agilidad entre otras, para la buena realización de la actividad, se induce al trabajad@r a pensar que la confirmación de sus malestares expresados en las pruebas, puede influir de manera directa en la perdida de su trabajo, por lo cual contestaron negativamente todos los reactivos.

Debido a lo anterior creo que la estructura de dichos cuestionarios no es la adecuada para evaluar este tipo de efectos en una población como la nuestra, lo que hace necesario reformular las preguntas de los instrumentos, para subsanar este problema.

Otro aspecto importante que pudo influir en las respuestas de las trabajadoras, fue que en el momento de aplicar los instrumentos, el gerente del establecimiento se encontraba cerca de la oficina donde se llevó a cabo, además de que el jefe de personal estuvo dentro de la oficina junto con las investigadoras, lo cual puso intranquilas a las trabajadoras, ya que contestar afirmativamente los rubros de los cuestionarios, una vez más ponía en peligro su trabajo.

Otro problema que a mi parecer también influyó en los resultados, fue que no se contempló en los instrumentos el anonimato y esto es un factor que afecta la confiabilidad de los resultados, en nuestro país generalmente no se les pide que lo contesten, sin embargo, estos instrumentos fueron elaborados en países en donde se realizan estudios para prevenir e incluso intervenir en los problemas de salud derivados de la actividad de l@s trabajador@s, y es importante contar con este dato, sin que esto interfiera en su puesto de trabajo, lo cual nos lleva a lo que señale anteriormente - la necesidad de adecuar los instrumentos de evaluación a nuestra población -.

Por otra parte y hablando con el jefe de personal acerca de las políticas que algunos gerentes tienen dentro de los establecimientos a su cargo, me decía que esto pudo influir en los resultados obtenidos, por ejemplo:

  • No permitir que las trabajadoras platiquen dentro y fuera de las horas de trabajo.
  • No permitir que se reúnan en sus propias casas o en alguna fiesta.
  • Prohibir hacer comentarios acerca de su empleo con otras personas.

Políticas de este tipo reprimen de tal manera a las trabajadoras, que se entiende su preocupación al contestar los instrumentos presentados.

Por último, otro hecho importante fue que debido al exceso de trabajo que tenían los establecimientos en esa época, no se me permitió aplicar parte de los instrumentos a las trabajadoras, por lo cual fue necesario entrenar al psicólogo de la empresa y este aplicó los cuestionarios, lo cual genera ciertas dudas acerca de la confiabilidad de los mismos.

No obstante lo anterior y a manera de aportes, considero que uno de los principales es la aplicación del APT en esta población, con lo cual se demostró que es efectivo para el diagnóstico del puesto de trabajo.

Con respecto a la aplicación del BMS II, su aporte consistió en que permitió establecer que tipo de efecto fue el más prevaleciente en este puesto de trabajo.

Aunque no era su finalidad, las limitaciones detectadas de los instrumentos, nos dan pautas para mejorarlos y en el futuro estandarizarlos en nuestra población.

Al aplicar el instrumento de trabajo doméstico, se pudo comprobar su efectividad, sin embargo, es necesario contemplar más ampliamente aspectos relacionados con contar o no con hijos adolescentes y con la ayuda que proporciona la pareja.

Por último pienso que este estudio de carácter exploratorio contribuye al desarrollo de la investigación de campo de efectos negativos de tipo psicológico en mujeres trabajadoras en nuestro país.

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