Empezar la actividad

 

Ya has elegido lo que quieres y estás convencido de que es bueno actuar por ti mismo. Entonces puedes experimentar el siguiente problema. El comienzo. Empezar algo puede ser muy difícil si uno carece de experiencia de lo que tiene que hacer y se lo debe aprender todavía. Pero esa no es la único razón para que comenzar pueda ser difícil.

A veces comenzar te parece casi imposible con una tarea que no es complicada de ninguna manera. En tal caso esa dificultad debe ser psicológica. Se la puede llamar pereza u holgazanería pero esos nombres no cambian nada de las dificultades. El problema no desaparece si tú mismo u otra persona te llama perezoso. Es mejor encontrar una manera de vencerlo.

Un plan te puede ayudar hacer realidad tus intenciones si tienes dificultades con empezar. Se usa planes para cualquier cosa que se quiere realizar. Organizaciones y empresas no pueden funcionar sin planes. A menudo ellas tienen una sección especial para eso. Sus métodos también son utilizables por un individuo que no es de menor complejidad que una empresa.

Así que si quieres empezar te hace falta un plan. Además el plan debe ser bueno pues las posibilidades de realizar cosas depende fuertemente de la calidad del plan. Un buen plan para empezar es un plan que te lleva a actuar aunque tus dificultades con eso te parecen insuperables. Un plan que te hace actuar también si tu experiencia es que lo has tratado muchas veces sin éxito.

Para ser bueno, el plan debe contener cosas factibles. Lo que está descrito en el plan debe ser algo que puedas hacer. Algo que puedas ejecutar con tu voluntad. No ayudan planes en qué pensar o en qué sentir, como por ejemplo en no tener aversión o en no estar desanimado. Si tienes problemas con empezar esos sentimientos te ocurren pese a tus más firmes propósitos de no tenerlos.

Es mejor considerar lo que sientes como una realidad y pensar en algo con qué puedes actuar pese a esos obstáculos. No te ayuda negar tus sentimientos sino que debes incluirlos en tus cálculos. Tampoco te ayuda nada pensar en lo qué pudieras hacer si no hubieras problemas. Necesitas una respuesta a la pregunta cómo puedes empezar si tienes un desgano muy fuerte.

Para tu plan tienes que saber qué te parece posible hacer en tus peores condiciones. También si eso es una parte muy pequeña de lo que querrías hacer. No pienses que eso es una parte desdeñable porque no lo es. En el caso de que logres hacer un poquito, ya tienes una parte de la solución de tu problema. Cualquier comienzo es importante, lo que sea que puedas hacer.

A menudo si uno tiene problemas con empezar, eso es con una tarea de que él sabe que no puede aguantar un largo rato. De modo que las actividades de tu plan deben ser de duración limitadas. Sólo prométete algo de lo que sabes de antemano que puedes realizar. No tiene sentido saber que podrías hacer teoréticamente. Debes planificar lo que puedes hacer prácticamente.

En el plan la parte con que intentas empezar tiene que ser dada con la máxima exactitud posible. No es suficiente saber que lo que intentas hacer es un poco o poquito. Debes fijarte en qué cantidad vas a realizar. Además debes saber exacto cuánto tiempo vas a aguantar lo que vas a hacer. No un rato corto sino cuántas horas o minutos. ¡Ser sincero con esa tarea no es fácil!

Estarás inclinado a pensar que podrías hacer mucho más de lo que puedes. Hay un gran riesgo de confundir lo que puedes hacer con lo que quieres hacer. Todos nosotros preferimos los pensamientos agradables. Además normalmente problemas psicológicos parecen más pequeños de lo que son. No obstante, negar la realidad no ayuda. Es mejor planificar lo que puedes realizar aunque la porción te parezca ridículo.

El siguiente paso es fijarte en tu plan cuándo vas a comenzar. Igual que con el qué hacer, debes ser concreto. Da un tiempo con precisión. No algo como "este fin de semana", "esta tarde" o "entre las 10:00 y las 10:30" sino "mañana a las diez menos cuarto", u otro momento. Un momento en el que es posible hacer sonar el despertador o usar tu smartphone, aunque creo que es mejor percatarte tú mismo.

Tú debes estar al mando y no tu reloj. Porque todo de este relato se trata de control y según mi definición, control es hacer algo, que has intentado tú. Si has hecho algo que has puesto en tu cabeza, se puede decir que lo has controlado. Además eso debe ser algo que has pensado de antemano. Para el control tienes que pensar antes de actuar o como se dice "gobernar es prever".

Si tienes ese control puedes hacer lo que querrías haber hecho tú. Por lo menos si es algo que está en tus capacidades. Si tienes control, no sigues padeciendo de esas barreras psicológicas como por ejemplo problemas con empezar tus tareas. Sin embargo antes de lograr eso, necesitas mucho entrenamiento. Porque a menudo tampoco logras empezar si lo has planificado bien.

Entonces no te molestes. Te quedan posibilidades de sobra. Si no logras empezar eso signifique que la tarea que has intentado todavía es demasiado difícil para ti. Entonces puedes tratarlo de nuevo algunas veces. Si sigues fracasando debes adaptar tu tarea. Hazlo más fácil según las instrucciones de este artículo. Después de dominar eso, el siguiente paso será alcanzable.

De tal modo no solo te estás entrenando en empezar sino también en tu capacidad de obtener control. Si tienes mucho control de ti mismo, puedes realizar una abundancia de cosas que querrías. Por ejemplo puedes dejar a fumar, consumir menos alcohol o adelgazar. Pero mi próximo artículo será sobre el problema que se anuncia después de empezar, que es aguantar.