El sentido de coherencia como mediador entre la actividad física y la resiliencia

Resumen:

La capacidad para afrontar y adaptarse a situaciones difíciles se forma a lo largo de la vida. A la conformación de dicho rasgo, o resiliencia, también puede contribuir la educación física y deportiva, en sus distintas facetas, desde una edad temprana. Consideramos que el sentido de coherencia puede ejercer un papel mediador entre ambos fenómenos: resiliencia y actividad física.

Palabras clave: Resiliencia, actividad física, deporte escolar.

Abstract:

The ability to cope and adapt to difficult situations is shaped throughout life. At formation of this trait, or resilience, can also contribute physical and sports education, in its different dimensions, from an early age. We believe that the sense of coherence can play a mediating role between both phenomena: resilience and physical activity.

Keywords: Resiliencie, physical activity, scholar sports.

1. Introducción

La actividad física y deportiva puede considerarse un elemento de promoción y desarrollo de la resiliencia. La práctica deportiva sitúa al participante en la situación de enfrentarse a un constante desafío y necesidad de superación, en suma, ante situaciones potencialmente adversas. Aunque desconozcamos con precisión los mecanismos internos que se desarrollan con ocasión de la actividad física y deportiva, es plausible pensar que, algunos de estos mecanismos, pueden ser empleados para otros aspectos de la vida de la persona, tanto a nivel personal, como social.

2. Dominios de la resiliencia

Según Anaut (2005) existen diferentes manifestaciones de la resiliencia, a nivel social (adecuación de las competencias sociales), escolar (capacidad de adaptación cognitiva y escolar) y emocional (bienestar psicológico). Las competencias en cualquiera de estos tres ámbitos pueden manifestarse de manera independiente, de forma que el sujeto puede desarrollar características resilientes en cualquier dominio de competencias e incluso en varios a la vez o en todos ellos (Walsh et al, 2010). Pero, a pesar de demostrar el éxito en un dominio, puede presentar carencias en otras áreas de su vida (Ungar, 2003) de manera simultánea (Luthar et al., 2000).

En la literatura científica se ha considerado que existe una relación positiva entre la participación en actividades deportivas y unos supuestos efectos o resultados beneficiosos, sean en términos de inclusión social (Feinstein et als., 2006), conducta pro- social (Armour, 2013), resultados académicos (Trudeau et als., 2008; Hill et als., 2010) o de bienestar emocional y social (Eime, 2013).

Supuesta la influencia entre la práctica deportiva y las competencias desarrolladas a través y que éstas últimas puedan ser transferidas a otros dominios o ámbitos de la persona (Jonker, 2011), tales como mecanismos psicológicos subyacentes (procesos de auto-regulación: planificación, monitorización, auto-evaluación, reflexión y auto-eficacia (Jonker, op. cit.) variados, de difícil contrastación y operatividad, siendo, en suma, valores sociales, rasgos y estados psicológicos positivos) y, el denominado sentido de coherencia o conjunto de recursos que permiten a un individuo actuar ante situaciones de desafío. Dichos recursos o características personales, constituyen un constructo sobre el que existe una mayor información y es el elemento sobre el que pretendemos centrar nuestra atención, si tratamos de materializar o comprobar la supuesta incidencia de la actividad física y deportiva sobre la capacidad resiliente de los sujetos, estudiada en muestras concretas.

2.1. El sentido de coherencia (SOC): concepto.

El sentido de la coherencia (SOC) se define como una forma generalizada de percepción del mundo (teniendo en cuenta los aspectos cognitivos y emocionales), que permite percibir los estímulos entrantes (internos y externos) como comprensibles, controlados y significativos [14, 17]. El sentido de la coherencia comprende, pues, estos tres componentes: 1) comprensibilidad: supone que los estímulos que inciden sobre el sujeto, antes son percibidos como coherentes y estructurados, dando como resultado que la persona puede entender, explicar y predecir los acontecimientos que está viviendo; 2) manejabilidad, en cuanto el sujeto efectúa una evaluación de los recursos y de las habilidades disponibles para hacer frente a las demandas relacionadas con el estímulo de entrada y, le va a permitir que no se sienta impotente para afrontar las dificultades que tal situación le demande; 3) el significado: entendida como la creencia de que vale la pena participar en los desafíos de la vida e invertir energía en ellos, lo que acarrea que la persona está convencida de que sus acciones tienen sentido (Antonovsky, 1987, p. 19).

2.2. El sentido de coherencia y la actividad física.

En la literatura el SOC se entiende como una expresión global del grado de confianza que un sujeto tiene frente a la adversidad, de manera que un nivel alto del mismo se asocia con una mayor resistencia frente al estrés y un menor riesgo de reacciones patológicas propiciadas por éste (Fromberger et al.s, 1999;
Fuglsang et als., 2002; Hepp et al., 2008). Un SOC inferior tiene previamente ha asociado con mayores niveles de angustia psicológica después de un trauma (Fromberger et al.,
1999; Fuglsang et al., 2002; Hepp et al., 2005).

El SOC representa un recurso personal autónomo capaz de contribuir directamente al bienestar subjetivo (Sairenchi et al., 2011), implica habilidades para afrontar el estrés, se desarrolla desde la infancia y adolescencia, alcanzando su mayor valor en la edad adulta (Bezuidenhout y Cilliers, 2010). En contextos ajenos a la práctica deportiva y de la actividad física, se encontraron de diferencias significativas, que nosotros desestimamos no por considerarlas irrelevantes, sino por acaecer en otros ámbitos ajenos al nuestro (mundo empresarial y no de la enseñanza (Harry, 2011)). Dematteis et als. (2012) señala que los sujetos con un mayor SOC “frente a eventos vitales estresantes logran poner en marcha los recursos disponibles para afrontar efectivamente las demandas del medio, perciben las situaciones de adversidad como desafíos y tienen una mejor comprensión de las mismas, presentan un patrón de funcionamiento personal flexible y emocionalmente estable. Frente a situaciones difíciles logran mantenerse calmados, relajados, no reaccionan con hostilidad, presentan alta tolerancia a la frustración y baja tendencia a experimentar afecto depresivo o vulnerabilidad”… “Estas personas se caracterizan por tener un mayor grado de organización, persistencia, control y motivación en la conducta dirigida a metas, lo que hace que rara vez actúen por impulso. Se sienten competentes, efectivas frente a los requerimientos externos, tienen autoestima alta y habilidad para encontrar motivación en sí mismos. En las relaciones interpersonales se muestran asertivas, expresan confianza hacia los demás y una actitud de cooperación que les permite resolver los conflictos que pudieran suscitarse. Son cordiales, afectuosas, sinceras, tienen facilidad para entablar vínculos íntimos y disfrutan de la compañía de los otros.” (pp. 20). Objetivos que no son ajenos a la práctica del deporte y la actividad física, ni exclusivos de la misma.

Aunque no existe una evidencia que relacione actividad física con un elevado SOC, se observa que las personas con tales características (SOC alto) participan más a menudo en actividades físicas (Honkinen et als. 2005; Kuuppelomäki et als., 2003; Ahola et als. (2012)), aunque persiste la duda de si son personas más activas físicamente o bien su mayor nivel de actividad física incrementa y mejora el nivel de SOC. Eime et als. (op cit.) recopilaron diferentes estudios que muestran la existencia de una relación positiva entre la participación deportiva y diferentes resultados beneficiosos para las personas, tanto en términos de inclusión social, conducta pro-social, rendimiento académico o bienestar social y emocional.

El SOC contribuye al desarrollo y mantenimiento de la salud de las personas, evolucionando desde la infancia hasta la adolescencia, época en la que los individuos comienza a desarrollar una idea más abstracta de si mismo y un autoconcepto más diferenciado, al tiempo que adquieren más autonomía y asumen mayores decisiones sobre sí mismos (Myrin, 2008).

El SOC correlaciona con los determinantes de la salud mental, nominalmente con las emociones negativas, ansiedad y depresión, lo que la convierte en una expresión paralela de la salud mental, al reflejar la capacidad para gestionar la tensión, reflejar los recursos a movilizar para hacer frente a una situación y buscar soluciones (Eriksson, 2006). Sujetos con un SOC elevado experimentarán períodos más cortos de tensión perjudicial, menores niveles de problemas psicosomáticos y depresivos (Myrin, op.).

No se debe olvidar que también contribuyen a la aparición de un SOC elevado las condiciones de crianza, familiares, el status socio-económico, las relaciones sociales, cultura, género y experiencias vitales (Honkinen, op., cit.).

Por otra parte, la actividad física y deportiva planificada, en su dimensión más educativa, se caracteriza por centrarse en el sujeto que participa en una actividad dada, especialmente a nivel escolar, poniendo el acento más en las capacidades que en las discapacidades y, además , como señala Lay (2009): “ no se fija solamente en los síntomas y patologías.

  • Fortalece los recursos personales y las interacciones sociales.
  • Facilita un desarrollo integral de la persona en su entorno social.
  • Fomenta una perspectiva multidimensional, integrando todas los múltiples causas, condicionantes y efectos.
  • Disminuye los obstáculos de participación y fomenta la integración de todas y todos.
  • Ofrece un espacio protegido y de confianza, y fomenta relaciones coherentes, cohesión y empatía entre todos.
  • Fomenta la continuidad y sostenibilidad a través de la integración del aprendizaje en el estilo de vida y de una red de cooperación de entidades, organizaciones y grupos sociales, que facilite la re-integración social y una perspectiva de futuro.
  • Promueve la participación activa de todos en todos los niveles (planteamiento, realización y evaluación de las actividades)” pp. 111-112.

3. Conclusiones

Consideramos que la resiliencia es una cualidad del comportamiento de los sujetos que les permite resistir ante las adversidades y superarlas de manera adaptativa. Está constituida por un conjunto de competencias que se pueden entrenar y aprender.

Una medida de la capacidad de resiliencia se operativiza a través del constructo SOC (ó sentido de coherencia), clave en los enfoques salutogénicos y que, consta de tres dimensiones: comprensibilidad, manejabilidad y significatividad. Se desarrolla a lo largo de la evolución de las personas y constituye un recurso personal autónomo que contribuye al bienestar de los individuos, capacitándolos para afrontar las distintas situaciones que hemos vivir y superar, o al menos adaptarnos a ellas de la manera menos lesiva.

Aunque son muchos los factores que determinan el SOC, consideramos que la actividad física y deportiva puede de alguna manera contribuir a una buena adaptación personal y social de los individuos y, en definitiva, a su bienestar.

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