ESCENARIOS PSICOTERAPEÚTICOS

 

Mauricio Ortega Galindo

Psicoterapeuta Gestalt

 

 

 

Ya sea usando técnicas del psicodrama o la fantasía guiada o el mismo sociodrama, en sí mismas son generadoras de un escenario donde el consultante es el actor principal. Sin embargo; creo que a veces no sólo hay que ser actor, sino escenógrafo, director de escena, escritor, etc. Y todo esto en su conjunto crea lo que podría llamarse un Escenario Psicoterapéutico. Esta idea me surgió en dos ocasiones diferentes con dos consultantes totalmente diferentes. Creo que exponerlas ayudará a comprender cómo se crea un escenario. Cuando trabajaba en una institución para personas con adicción (Cocaína, marihuana, cemento, alcohol, etc.), una de mis funciones era el dar psicoterapia. Un día llegó a consulta un joven de 15 años al que llamaré Luís. Luís consumía resistol, vivía con su mamá y un hermano mayor, que también consumía con frecuencia muchas veces lo hacían juntos. En una de las sesiones Luís comentó: Siento que estoy como en un laberinto. Eso me lo dijo ya para terminar la sesión, por lo tanto trabajé con esa figura y consideré darle mayor énfasis en la sesión siguiente. Así que tuve una idea. Aprovechando que la mayoría del personal del instituto tenía vacaciones, se me ocurrió crear en la sala de juntas un laberinto y así lo hice, con sillas, mesas, escobas, trapeadores y todo lo que me pudiera servir para llevar a cabo el ejercicio. Justo en el centro del laberinto coloqué las dos sillas que utilizaba con frecuencia para sentarnos a fin de que ése fuera el espacio para realizar el trabajo terapéutico. Luís llegó a consulta y mientras caminábamos hacia la sala de juntas, le fui explicando el ejercicio, que consistía en entrar a la sala de juntas, y a través del laberinto él tenía que llegar a su silla. Luís entró, miró por un instante todo aquello, y comenzó a realizar el recorrido. Yo caminé hasta mi lugar y lo esperé sentado hasta que después de un rato él llegó hasta su silla. Ahí, le leí un cuento de Jorge Bucay que cayó como anillo al dedo para este ejercicio. Contaba la historia de un individuo al que le gustaban tanto los laberintos, que terminó por ahogarse en ellos. El experimento tuvo su propia vida y ayudó a Luís a darse cuenta de que él mismo se había creado ese escenario (su propio laberinto) y a su vez descubrió que pudo lograr otro escenario y redirigirse hacia él. El otro escenario consistió en dejar de inhalar resistol, continuar sus estudios e intentar regresar con su novia. Para reforzar ese escenario que Luís creó, le expliqué que la forma más fácil era por pasos como si fuera un story board (Es el guión ya sea de una película o de un comercial hecho cuadro por cuadro con dibujos de la escena que va a realizarse. Esto permite al director tener muy claro lo que va hacer ese día) Entonces construimos Luís y yo un Story Board de su escenario. Finalmente, esto le permitió paso a paso ir creando nuevas alternativas para ir realizando su propio plan de vida, ya que en vez de ver todos sus problemas en conjunto, los pudo ir desmenuzando e ir creando nuevos escenarios que le permitieran crecer como individuo.

El segundo caso es el de una joven de 29 años, que llega a mi consulta privada explicándome que estaba ya por casarse en 3 meses, pero que tenía mucho miedo y muchas dudas, no del futuro marido, sino de su capacidad para llevar la casa y atender a su marido, ya que su mamá siempre le dijo que no servía para nada y que era una inútil. Por cuestiones de índole económica comencé a dar la consulta en mi departamento. Llamaré a esta joven Luisa. Luisa llegó a consulta y se sentó en el sillón de la sala. Escuché todas sus preocupaciones y le pregunté si ella creía realmente que su madre tenía razón. Dudó un poco y después dijo que no sabía. Entonces le dije que si fuera cierto lo que su mamá decía con respecto a ella, cómo era que su novio, además de estar muy enamorado de ella, estaba dispuesto a vivir con ella el resto de su vida. Ella me miró y dijo que tal vez su mamá estaba equivocada. En esa sesión le pedí que hiciera una lista de los motivos por los que consideraba no estar preparada para el matrimonio. Entre de lo que escribió estaba:”hacerle de desayunar”. Entonces le pedí a Luisa que para la próxima sesión llevara 2 huevos, un jitomate, una cebolla, y todo lo que ella necesitara para preparar el desayuno. Le cambié la cita del jueves por la tarde al sábado por la mañana (a las 9:00 AM), y le dije que ella prepararía el desayuno para ella, que trajera un envase para guardarlo y que se lo llevaría a su casa y ahí se lo comería. Luisa, llegó con todo para preparar su desayuno (huevos, jitomate, cebolla, leche, cereal, fruta, etc.) Entró al departamento y le dije, que la sesión será en la cocina. “Sólo te pido que construyas en tu mente un escenario, en el que tú seas el director y el actor principal. Utiliza el comedor y la cocina para darle una escenografía a tu escenario”. Lo hizo y preparó el desayuno, tomó la sartén, la sal y todo lo necesario. Puso la mesa y lo sirvió. Al final descubrió que podía cocinar lo que quisiera. Luego fue descubriendo que podía llevar una casa. Hasta que un día me dijo: “Mi mamá estaba muy equivocada con respecto a mí”. Ese día concluyó la psicoterapia para ella.

En ambos casos, lo importante es cómo construimos cada uno de nosotros nuestros propios escenarios. Cada uno está ligado con la forma en la que contactamos el mundo, y lo más importante es que el psicoterapeuta sólo pone un pequeño guión, digamos la idea. El que decide cómo reescribir ese guión, ponerlo en el Story Board y llevarlo a cabo es la persona que viene a consultarnos. Decir que es mejor o no que el psicodrama o la fantasía guiada, no lo creo así. Creo que es la conjunción de ambas y que es una técnica que sirve para fortalecer el darse cuenta y facilitar el proceso de descubrimiento de la persona, de su propia capacidad para crear sus propios escenarios, y dejar de ser espectador para convertirse en el guionista, director, fotógrafo, y productor de su propia vida.

Con lo expresado anteriormente intenté explicar en forma muy breve cómo cada uno de nosotros crea un escenario a partir de creencias, mapas mentales, historia personal y experiencias vividas. Considero importante aclarar esta idea de Escenarios Psicoterapéuticos, ya que de esta forma se comprenderán de manera más clara y precisa las diferentes formas de crear un escenario dentro de un proceso psicoterapéutico.

Considero que cada uno de nosotros es un cúmulo de historias, creencias, etc. Es decir, mi historia parte de la que contaron los papas de mis bisabuelos de cómo era el mundo, en su época, cómo se debía comportar y cómo debían vivir dentro de la sociedad de que eran parte. Mis bisabuelos (paternos y maternos), vivieron esa historia, más la aprendida por ellos a mis abuelos; éstos pasaron esas dos historias, más la propia que cada uno creó, a mis padres, y a su vez ellos nos trasmitieron las anteriores más la que ellos inventaron como pareja a cada uno de mis hermanos y a mí y así será como nosotros la pasemos a nuestros hijos. Con esto lo que quiero dar a entender es cómo lo que en Gestalt llamamos Fondo tiene su propia dinámica y un contexto que más que quedarse estático, cada vez va adquiriendo más información que va registrando, y de un modo u otro lo va alimentando. Es, pues, parte de lo que somos. Es de este fondo de donde generalmente salen las figuras (asuntos inconclusos) que al estar abiertas, es como si esa historia que nos contaron no tuviera fin, y a nosotros nos corresponde ponerle el fin que se nos antoje. Esa figura nos pone en un escenario de desconfianza, dolor, tristeza, y pareciera que se convierte como en una especie de círculo vicioso, porque a pesar de saber la historia, saber que no tiene fin, o el que tiene es bastante incómodo para la persona, ésta la sigue contando. Digamos que es como si se estuviera en una obra de misterio o un drama intenso, y lo que se desea es crear otra obra, tal vez una comedia, de ese drama; o quizá reinventar ese drama más adhoc a su propia historia.

La idea central de los escenarios psicoterapéuticos es darle todas las herramientas al consultante, para que él sea el que le dé vida a su propio escenario, a partir de lo que él considera que lo llevará a una mejor calidad de vida. El psicoterapeuta, en un primer punto, toma la figura (asunto inconcluso) y digamos que se lo devuelve al consultante, para que éste comience a crear el escenario. En mi caso, lo que yo hago, es convertirme en una especie de coguionista o coescritor y codirector de escena sólo al principio, y ya después dejo que el consultante vaya creando, con mi asesoría, el escenario psicoterapéutico. Este tiene la misma función que la sinapsis en el cerebro, sólo que de ésta forma, no sólo queda como un conocimiento adquirido en forma meramente mental, sino que abarca el todo de la persona, ya que este escenario con el tiempo se convertirá en un proyecto de vida ya no alterno al que tenía antes, sino uno nuevo mucho más propositivo y atractivo para la persona. Digamos que esa es la intención que yo busco en la aplicación de esta técnica.

El papel del terapeuta es dinámico, pues al mismo tiempo que es espectador, también es actor. Recuerdo que en una ocasión, cuando estudiaba en la universidad fui a ver una obra de teatro que por sí misma rompía con todos los esquemas, ya que no estaba puesta en un teatro, sino en una casa; en cada sección de ésta un grupo de actores representaba una situación, lo que de un modo u otro invitaba al espectador a ir a ver lo que sucedía en su conjunto dentro de la casa. Después de ver y comprender en todo su conjunto la obra, comencé a pensar en el rol que juega un terapeuta en el proceso psicoterapéutico. No sólo está sentado escuchando atentamente lo que dice un consultante, sino que da el siguiente paso, que es el de moverse. El proceso psicoterapéutico será también dinámico, rítmico, sincrónico con el crecimiento del consultante. En este sentido, en el proceso de construir un escenario, el terapeuta no sólo escucha, sino que en un momento dado puede ser actor, codirector y coescritor del guión. Todo lo que dentro del proceso de construcción del escenario sea útil para el consultante, y que propicie el darse cuenta del mismo. El rol del terapeuta es muy semejante a lo que vemos cuando una pareja baila ya sea un tango o un danzón; ambos llevan el ritmo, el movimiento y hacen así un baile sincrónico.

Continuar el Artículo >>>

OTROS ARTICULOS DEL MISMO AUTOR:

Psicoterapia gestal: ¿Qué es eso?

Psicoterapia Gestalt: Y si estoy, ¿donde estoy?